El Blog de Eliseo Oliveras sobre política internacional. Una mirada crítica y sin compromisos desde la capital de Europa sobre las claves, el funcionamiento y los entresijos de la Unión Europea (UE), de la OTAN y de sus estados miembros.
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Bélgica bloqueada por el “no” flamenco al plan de negociación


El líder de la NVA, Bart De Wever


Bélgica se encuentra bloqueada por el rechazo total y demoledor de los independentistas de la Nueva Alianza Flamenca (NVA), el principal partido belga, a la propuesta de negociación de la reforma del estado presentada por el aspirante a primer ministro y líder socialista francófono, Elio Di Rupo. El propio rey Alberto II ha calificado la situación de “grave” y ha decidido mantener en suspenso durante algunos días la dimisión que le ha presentado de Di Rupo.

El rechazo sin paliativos de la NVA ha colocado al país aún más cerca del abismo. “Bélgica no tiene ya sentido. Bélgica no vale la pena”. Así iniciaba hoy el diario Le Soir su editorial en la portada dedicada al rotundo “No” flamenco a la primera propuesta seria de negociación de los partidos francófonos, aunque esta propuesta llegaba muy tarde y se quedaba muy por debajo de las expectativas flamencas.

 “Demasiado bueno para tirarlo a la basura, pero no lo suficiente para conducir a un acuerdo”, fue la valoración del diario flamenco De Standaard de la propuesta del líder del primer partido francófono formulada el pasado 4 de julio como última oportunidad para sacar al país de su parálisis política.

Bélgica lleva casi 13 meses sin Gobierno a causa del desacuerdo frontal entre la mayoría flamenca y la minoría francófona sobre el incremento de los poderes exigido por Flandes y sobre la reforma del sistema de financiación de las regiones que exigen también Flandes para reducir sus transferencias anuales a la endémicamente deficitaria comunidad francófona.

«Con toda la mejor voluntad del mundo, no creo que unas negociaciones sobre la base de esa propuesta puedan tener éxito», declaró el líder de la NVA, Bart de Wever, antes de empezar a demoler punto por punto la propuesta de Di Rupo.

La NVA criticó el aumento de la presión fiscal «para todos aquellos que son activos o ahorran», la ausencia de un cambio significativo en la financiación regional que reduzca las transferencias flamencas hacia la comunidad francófona, el limitado alcance del incremento de las competencias regionales, la ausencia de reforma de las pensiones y las propuestas francófonas para consolidar su posición en la disputada periferia flamenca de Bruselas y en la propia capital.

Los democristianos flamencos (CDV), segunda fuerza política de Flandes, no se han pronunciado sobre la propuesta de Di Rupo, pero sus dirigentes ya han advertido que si el NVA no está en la mesa de negociaciones, ellos tampoco estarán. Temerosos de sufrir un serio retroceso electoral si se desmarcan de los planteamientos nacionalistas de la NVA, los democristianos flamencos están quedando relegados al papel de comparsa.

Los partidos liberales flamenco (VLP) y francófono (MR), los socialistas francófonos (PS), los centristas francófonos (CDH) y los ecologistas francófonos habían expresado un “sí, pero” sobre la propuesta, expresando su disposición a negociar sobre esa base, pero con objeciones sobre su contenido. Sin embargo, sin los independentistas y los democristianos flamencos, cualquier negociación resulta imposible.


Bélgica, un año sin Gobierno

Manifestación en favor de la unidad de Bélgica




Un año después de las elecciones legislativas del 13 de junio del 2010, Bélgica sigue sin haber logrado formar un Gobierno y no hay ninguna perspectiva de que logre consensuar uno a corto plazo. Las abismales diferencias entre los partidos flamencos y francófonos sobre la reforma del Estado y del sistema de financiación de las regiones, que exige Flandes, han impedido hasta ahora cualquier acuerdo.

A pesar de la sucesión de informadores, mediadores, clarificadores, conciliadores y formadores de Gobierno nombrados por el rey Alberto II durante los últimos 12 meses, la situación política es peor que hace un año, porque permanece el bloqueo y ha desaparecido la esperanza postelectoral de un acuerdo.
Bélgica «es un poco menos belga», flamencos y francófonos «viven bajo el mismo techo, pero comparten pocas cosas en común» y la crisis parece confirmar que «el estado belga no es quizá indispensable», destacaba con pesadumbre este fin de semana el editiorial del diario Le Soir.

Flandes, la región más rica y que agrupa al 60% de la población del país, reclama transformar el estado federal en una especie de estado confederal, con una amplia regionalización de los impuestos, la sanidad, la política de empleo y las políticas sociales.

El programa confederal de la independentista Nueva Alianza Flamenca (NVA), que ganó las pasadas elecciones, cuenta más o menos con el respaldo de los democristianos (CDV), liberales (VLD), los extremistas Vlaams Belang y de la poderosa patronal flamenca.

La minoritaria comunidad francófona, liderada por el Partido Socialista (PS), rechaza esa amplia regionalización de los impuestos y las políticas sociales, porque en la práctica implicaría una drástica reducción de los fondos que recibirían Valonia y Bruselas (hasta ahora aportados por las transferencias procedentes de Flandes), lo que obligaría a recortar de forma sustancial los gastos de educación, sanidad, desempleo y protección social.

Además de la reforma de la financiación de las regiones y la transferencia de poderes del estado a las regiones, flamencos y francófonos mantienen un tenso pulso entorno a dos cuestiones políticas de alto calado simbólico: el futuro de Bruselas y la supresión de los derechos especiales políticos, lingüísticos y judiciales de los 150.000 francófonos que viven en la periferia flamenca de la capital.
Los sondeos indican que el bloqueo de las negociaciones está favoreciendo a los independentistas de la NVA, que ganan unos 7 puntos y se sitúan con una intención de voto del 35,1% en Flandes. Entre la comunidad francófona, los socialistas sigen imbatibles con un retroceso mínimo.
Alberto II está decidido a no convocar elecciones anticipadas, porque teme que serían las últimas de una Bélgica unida ante la imparable radicalización de Flandes. Incluso los partidos francófonos hablan ya abiertamente de preparar un futuro sin Flandes.

De momento, Bélgica funciona económicamente por inercia con un buen crecimiento (2,4% previsto en el 2011). Pero ante la ausencia de reformas los problemas que se acumulan en el sótano amenazan con derribar todo el edificio a medio plazo: la deuda pública ascenderá este año al 97% del producto interior bruto (PIB), la inflación es muy alta (3,6%), el país pierde competitividad, las prejubilaciones se producen a partir de 52 años, la financiación del sistema de pensiones es insostenible y los elevados impuestos sobre los asalariados fomentan que los parados prefieran seguir cobrando el seguro de desempleo.
La Comisión Europea acaba de recomnendar al país una serie de importantes reformas económicas y laborales, entre las que figuran el retraso de la edad de jubilación, la reforma del seguro de paro y la supresión de la revisión automática de los salarios en función de la inflación. Pero el actual Gobierno en funciones no puede llevarlas a cabo.

El líder socialista francófono, Elio Di Rupo, que el verano pasado fracasó en su primer intento de formar un Gobierno, ha anunciado que presentará antes de final de mes una nueva «propuesta de base» sobre la reforma del Estado. Las anteriores propuestas de Di Rupo, del líder de la NVA, Bart de Wever, y de los sucesivos mediadores fueron rechazadas alternativamente por los flamencos o por los francófonos.
Las declaraciones en la televisión este fin de semana del senador de la NVA Karl Vanlouwe, en las que destacó que “los francófonos no han comprendido aún el mensaje electoral flamenco”, revelan la amplitud del diálogo de sordos que se repite entre las dos comunidades belgas.  

Ante la parálisis política, un grupo de 25 intelectuales intenta movilizar a la población a través del denominado manifiesto G1000 (utilizando la misma terminología que el G8 y el G20) para que expresen su ideas y propuestas para superar el actual bloqueo. El objetivo es celebrar una cumbre ciudadana de “democracia deliberadora” el 11 de noviembre en Bruselas.
Los distintos intentos ciudadanos de movilizar a la población belga frente a la incapacidad de los políticos y la creciente fractura del país han tenido un éxito muy limitado (35.000 manifestantes en Bruselas el pasado enero) y han perdido fuerza en los últimos meses, mientras la apatía parece ser la nota dominante.
(Una versión más corta se publicó el 12 de junio de 2011 en El Periódico)

Bélgica se autoproclama campeona del mundo de país sin Gobierno

Carteles en neerlandés y francés de la protesta estudiantil "Revolución de las patatas fritas" 


Bélgica proclmó ayer anticipadamente haber batido el récord mundial de país sin Gobierno, destronando a Irak, 249 días después de las elecciones del 13 de junio. Las profundas divergencias entre los partidos de la mayoría flamenca y la minoría francófona sobre la reforma del Estado y la financiación de las regiones alejan cada vez más la posibilidad de un compromiso.
Sin embargo, esta triste autoproclamación anticipada de récord mundial, promovida por los políticos y los medios de comunicación, constituye una prueba más de que el país ha perdido la cabeza, porque en realidad Irak estuvo sin Gobierno 289 días, desde el 7 marzo hasta el 21 de diciembre del 2010, fecha en que el Parlamento aprobó al nuevo Ejecutivo. Los partidos iraquíes necesitaron 249 días para llegar a un principio de acuerdo, pero el país aún estuvo 40 días más sin Ejecutivo hasta que el Parlamento iraquí llegó también a un consenso para ratificarlo.
Incluso, la anterior crisis política belga del 2007-2008 fue más larga que la actual, porque el país necesitó 282 días para lograr un Gobierno salido de las elecciones del 10 de junio del 2007. Pero el contador de esa crisis se interrumpió artificialmente el 21 de diciembre cuando se transformó al Gobierno dimisionario en Gobierno provisional.
De todos modos, la nueva crisis interna belga parece destinada a batir cualquier récord. El rey Alberto II ha porrogado hasta el 1 de marzo la misión del enésimo mediador, el liberal francófono Didier Reynders (uno de los perdedores de los pasados comicios), en medio de cruces de reproches entre los partidos y de un escepticismo generalizado.
Ante el bloqueo político, unos miles de universitarios se manifestaron ayer en Bruselas, Lovaina-La Nueva, Lovaina, Lieja, Gante y Amberes para criticar la actitud de los dirigentes políticos y rechazar la posibilidad de escisión del país bajo el lema «la revolución de las patatas fritas», símbolo gastronómico nacional compartido tanto para flamencos como francófonos.

Las movilizaciones, más festivas que políticas, fueron más numerosas en la comunidad francófona que en Flandes, con 1.000 estudiantes en Bruselas y 1.500 en Lovaina-La Nueva, pero inferiores a lo que esperaban sus organizadores. La apatia domina y el país se descompone. 

Huelga de sexo a la belga

La senadora socialista flamenca, Marleen Temmerman, promotora de una huelga de sexo para acabar con la crisis política belga


Los belgas ya no saben que hacer para sacar al país de su paralizante crisis política sin fin, ni para aguijonear a los políticos para que pacten la formación de un Gobierno, y a veces caen en el ridículo. Casi ocho meses después de las elecciones legislativas del 13  junio, la posibilidad de llegar a un acuerdo para reformar el Estado y constituir un Ejecutivo paracen más lejanas aún que el primer día.

En medio de este marasmo político, la senadora socialista flamenca Marleen Temmerman, en busca de un titular fácil y de llamar la atención, propone que los compañeros sentimentales de los dirigentes políticos que negocian el acuerdo gubernamental declaren «una huelga de sexo» hasta que no se forme el Ejecutivo.

Temmerman, ginecologa de profesión, formuló inicialmente su propuesta dirigida a las «esposas», pero luego matizó que la propuesta iba dirigida a los «compañeros» sentimentales de los negociadores políticos, ya que uno de esos líderes es homosexual y varías dirigentes clave de los partidos que negocian son mujeres.

La senadora explicó que su iniciativa se inspiraba en una huelga de sexo realizada por las mujeres de Kenia en el 2008. En realidad, aunque Temmerman lo desconozca, esa idea procede de la célebre obra teatral Lysistrata de Aristofanes (411 antes de nuestra era), en la que la protagonista fomenta una huelga de sexo para acabar con la interminable Guerra del Peloponeso.

No consta que nadie haya seguido ese llamamiento. Pero la senadora ha salido del anonimato, aunque a costa de cosechar un alud de duras críticas de todos los frentes, desde los comentaristas políticos hasta los grupos feministas, pasando por los internautas.

Temmerman se defendió de esas críticas precisando que su propuesta se sitúa en el mismo ámbito irónico que la iniciativa del mes pasado del actor Benoit Poelvoorde, que efectuó un llamamiento televisivo a los varones belgas a no afeitarse la barba hasta que hubiera un Gobierno en el país. «Ante la eternización de la crisis política se puede caer en el cinismo o bien se intenta lanzar una iniciativa con un poco de humor», se justificó ante la cadena televisiva RTL.

Como señaló el prestigioso editorialista del diario flamenco Het Laatste Niews Luc Van Der Kelen: «Si los mismos políticos no llegan a izarse por encima del nivel de una comedia adolescente de una cadena televisiva infantil, el país está realmente en peligro».

Bélgica va a la deriva


Dos jóvenes flamencas durante la manifestación del pasado 23 de enero en Bruselas para reclamar a los partidos que sean capaces de pactar un Gobierno


Nueve meses después de la caída del Gobierno y siete meses y medio después de las elecciones generales del 13 de junio, Bélgica se va a la deriva. Las profundas divergencias entre los partidos de la mayoría flamenca y de la minoría francófona sobre la reforma del Estado y de la financiación de las regiones condujeron ayer al último mediador real a arrojar definitivamente la toalla.

Alberto II ha aceptado la dimisión irrevocable del senador socialista flamenco Johan Vande Lanotte y ha iniciado una nueva ronda de consultas para buscar un nuevo mediador para una misión que cada vez más parece imposible: lograr un acuerdo entre flamencos y francófonos y constituir un Gobierno.

“El impasse es total”, titulaba hoy en la portada el diario La Libre Belgique. “Sin compromiso no hay país” titulaba Le Soir. El llamamiento a los partidos políticos por parte de los más de 30.000 manifestantes el pasado 23 de enero en las calles de Bruselas a consensuar un Gobierno no ha servido de nada. “Vergüenza”, titulada el diario flamenco De Morgen, recogiendo el eslogan de los manifestantes.

Los partidos flamencos y francófonos se responsabilizaban hoy mutuamente del nuevo fracaso de la clase política belga. Los flamencos acusan a los francófonos de encerrarse en un inmovilismo y los francófonos les reprochan de pretender reformas irrealistas.

Los independentistas de la Nueva Alianza Flamenca (NVA), vencedores de las pasadas elecciones, y los democristianos flamencos (CDV), segunda fuerza política flamenca, reclaman en su última propuesta como mínimo una regionalización de las políticas de empleo y asistencia sanitaria. “Inaceptable”, han respondido los socialistas (PS) y centristas (CDH) francófonos, que ven en ello la ruptura de la solidaridad interna del país y la preparación del desmantelamiento de Bélgica.

Flandes, la región más poblada, más rica y más dinámica del país, reclama un sustancial incremento de competencias y una modificación radical del sistema de financiación para reducir las cuantiosas transferencias de fondos hacia la deficitaria y empobrecida comunidad francófona, con una baja recaudación fiscal, un paro muy elevado y cuantiosos subsidios sociales. Los partidos francófonos quieren limitar el alcance de la reforma y de la financiación regional por temor a ver reducidos sustancialmente el dinero público que la comunidad francófona recibe del Estado, lo que obligaría a recortar las prestaciones sociales o a subir los impuestos ya muy elevados.

Todo el mundo coincide en que la convocatoria de nuevas elecciones no resolvería los problemas, sino que radicalizaría aún más la situación. Mientras el monarca inicia una nueva ronda desesperada de consultas, Bélgica se encamina a batir el récord mundial de país sin Gobierno, superando a Irak, como muestra implacablemente el contador digital de la web “Le Record du Monde”.

Manifestación belga sin secuelas

Manifestación en Bruselas para pedir a los partidos que lleguen a un acuerdo para formar Gobierno

A pesar de un tiempo poco clemente y frío, los ciudadanos belgas expresaron hoy por primera vez de forma decidida con una nutrida manifestación --para los cánones apáticos del país-- su indignación y hartazgo por la alarmante incapacidad demostrada por los partidos flamencos y francófonos para llegar a un acuerdo para constituir un Gobierno.

Más de 30.000 personas, según las estimaciones de la policía, participaron en la manifestación que recorrió a primera hora de la tarde de hoy 23 de enero las calles del centro de Bruselas, pero los partidos no parece que vayan a reaccionar a ese malestar ciudadano a tenor de las declaraciones de sus dirigentes.

Siete meses y diez días después de las elecciones legislativas del pasado 13 de junio, Bélgica se encuentra aún sin Gobierno y sin ninguna perspectiva de conseguir tener uno a corto plazo, o incluso a medio plazo. Después de haber batido el triste récord europeo de ser el país que lleva más tiempo sin lograr constituir su Ejecutivo, Bélgica podría superar con facilidad el récord mundial detentado hasta ahora por Irak, con 289 días sin Gobierno.

Encabezada por una gran pancarta con la palabra "Vergüenza" en inglés, la  manifestación fue organizada a partir de un llamamiento realizado por un grupo de estudiantes universitarios flamencos y francófonos de forma apolítica a través de Internet y de las redes sociales.

La protesta, que tenía como principal objetivo reclamar a los partidos flamencos y francófonos que lleguen a un acuerdo para formar un Gobierno, ha sufrido un rechazo más o menos disimulado de los principales partidos políticos del país.

En la manifestación proliferaron las banderas belgas y los símbolos tricolores del país, así como pancartas en favor de la unidad y críticas con los partidos. "¿Dividirse? No en mi nombre", también se podía leer escrito en francés o neerlandés en centenares de pancartas colgadas del cuello de los manifestantes. Las únicas pancartas con ataques directos concretos estuvieron dirigidas al líder de los independentistas flamencos de la Nueva Alianza Flamenca (NVA) y gran vencedor de las pasadas elecciones, Bart De Wever.

Las negociaciones entre los partidos de la mayoría flamenca y de la minoría francófona están bloqueadas por las divergencias a ambos lados de la frontera lingüística sobre la amplitud del reforzamiento del poder de las regiones y de la reforma de la ley de financiación regional.

Flandes, la región más poblada, más rica y más dinámica del país, reclama un sustancial incremento de competencias y una modificación radical del sistema de financiación para reducir las cuantiosas transferencias de fondos hacia la deficitaria y empobrecida comunidad francófona, con una baja recaudación fiscal, un paro muy elevado y cuantiosos subsidios sociales.
Los partidos francófonos quieren limitar el alcance de la reforma y de la financiación regional por temor a ver reducidos sustancialmente el dinero público que la comunidad francófona recibe del Estado.
Aunque los convocantes pueden estar satisfechos con el éxito de la manifestación, porque había diez veces más participantes que en la última fracasada manifestación a favor de la unidad de Bélgica del 16 de mayo del 2010, su número fue muy limitado para obligar a reaccionar a los políticos.

Por ejemplo, la manifestación silenciosa celebrada el 23 de abril del 2006 en Bruselas para condenar el homicidio pocos días antes en la Estación Central del joven Joe Van Holsbeeck para robarle su Ipod congregó a unas 80.000 personas, más del doble que ahora.

La última gran manifestación política en Bélgica, que obligó a reaccionar al Gobierno, se produjo en 1996, cuando 300.000 protestaron en el centro de Bruselas contra la desidia y la incompetencia de la administración judicial y policial del país, que permitió que el peligroso delincuente sexual reincidente Marc Dutroux  pudiera secuestrar de nuevo a seis niñas y adolescentes a lo largo de numerosos meses y acabar con la vida de cuatro de sus víctimas, un caso que nunca ha quedado esclarecido del todo y en el que las autoridades se esforzaron en evitar que se investigara si esos secuestros formaban parte de una red pederasta organizada con conexiones muy influyentes.

Exasperación belga

El actor belga Benoit Poelvoorde
Hastío, exasperación, hartazgo, indignación... son los sentimientos que comienzan a mostrar la tradicionalmente apática y resignada población belga por la crisis política sin fin en la que se hunde el país cada día más profundamente después de las elecciones legislativas del pasado 13 de junio.

Tras haberse superado el increíble récord de siete meses sin Gobierno y ante la ausencia de la más mínima perspectiva de que los partidos flamencos y francófonos puedan llegar a un acuerdo en un plazo razonable, los ciudadanos belgas han comenzado a multiplicar las iniciativas llamativas para presionar a sus políticos y exigirles que cumplan con su trabajo, como cualquier otro asalariado.

El popular actor cinematrográfico Benoit Poelvoorde ha efectuado un llamamiento a la población masculina del país a no afeitarse hasta que no se constituya una Gobierno federal. "Dejad crecer vuestra barba y sabremos que todos somos solidarios de una Bélgica unida y que sale adelante", propuso con una barba de varios días Poelvoorde desde el canal francófono RTL (vídeo). "Por una Bélgica a pelo", añadió,jugando con el doble sentido de la expresión.

El dibujante Philipe Geluck calificó la iniciativa de "excelente idea", pero expresó su temor de que "dentro de varios años me encuentre con una barba muy larga", ante la proverbial incapacidad que demuestran los políticos belgas. Otros internautas han ironizado también que Bruselas corre el riesgo de parecerse pronto a Kandahar y que Bélgica se transformará en un país de barbudos como Afganistán.

El caricaturista político Frédéric du Bus, habitual de la revista Le Soir Magazine, ha colocado por su parte en internet una foto suya en la que empuña un revolver apuntando a la cabeza de un gato que tiene cogido por el cuello con la siguiente amenaza: "Si ustedes no forman un gobierno, yo mato a este gato".

Otros ciudadanos han creado una página web (http://www.camping16.be/) en la que reclaman que si no se ha formado un Gobierno en Bélgica el 20 de abril (100 días de plazo) les devuelvan el dinero y para presionar a los políticos acampan virtualmente ante la sede del Ejecutivo en la rue de la Loi, 16, de Bruselas. Una semana después de abrirse la pagina web ya había más de 136.000 acampados. "¿Qué ocurre cuando ha pagado por algo que no funciona? Exige ser reembolsado. ¿Por que tenemos que pagar entonces por un producto que no funciona? ¿No hay Gobierno? ¡Reembolso!", proclaman estos ciudadanos indigandos.

Un grupo de universitarios francófonos y flamencos para incrementar la presión ha convocado una manifestación el próximo 23 de enero en Bruselas para exigir la creación de ese Gobierno desde una página de internet (http://www.230111.be/) encabezaba por la palabra "Vergüenza", escrita con los colores de la bandera belga.

En otro sitio de internet, bajo el nombre de "El Record del Mundo" (http://lerecorddumonde.be/), un reloj digital va descontando los segundos, los minutos, las horas y los días que faltan a Bélgica para batir todos los récords mundiales sin Gobierno. Debajo aparece Irak, el actual campeón mundial que tardó 289 días en formar su Gobierno. Un texto pregunta: "¿Piensas que lo podemos superar?" Y añade: "Sí, nosotros los belgas, podemos", parodiando el famoso eslogan del presidente norteamericano, Barak Obama, "Yes, we can". Al lado de Irak, aparece Bélgica, como aspirante, con un texto que define al país como un territorio lastrado por “políticos imbéciles”, poblado por "10 millones de ovejas" y que ya cuenta con el récord europeo de país sin Gobierno.

Bélgica, seis meses sin Gobierno

Bélgica lleva ya seis meses sin Gobierno federal después de las elecciones del 13 de junio de 2010 y no parece que los partidos políticos flamencos y francófonos sean capaces de formar una coalición gubernamental en un futuro próximo, a pesar del riesgo de que esa permanente incertidumbre política pueda desencadenar la pérdida de confianza de los mercados financieros en un país cuya deuda pública equivale a la totalidad del producto interior bruto (PIB) anual del país.

La reforma del Estado y, sobre todo, la modificación del sistema de financiación de las regiones del país enfrentan a flamencos y francófonos en una pugna de difícil solución. Flandes, la región más rica, poblada y dinámica del país,  reclama una sustancial ampliación de los poderes regionales que transformaría en actual Estado federal belga en casi un Estado confederal.

Flandes exige que la reforma vaya acompañada de un cambio radical en la financiación de las regiones para reducir su actual transferencia masiva de fondos hacia la comunidad francófona de Walonia y Bruselas, en una situación endémica de desempleo muy elevado e insuficiente desarrollo económico.

Los partidos francófonos, liderados por los socialistas, consideran inaceptables las sucesivas propuestas formuladas por los partidos flamencos en la mesa de negociaciones, porque implicarían un drástico recorte de los fondos públicos disponibles para Walonia y Bruselas y exigirían una drástica reducción de las subvenciones familiares, del seguro de paro y de la asistencia sanitaria. La última oferta encima de la mesa recortaría en unos 650 millones de euros los fondos públicos de Walonia, según las estimaciones francófonas.

La Nueva Alianza Flamenca (NVA), el principal partido de Flandes y Bélgica que tiene como objetivo final que Flandes sea independiente, responsabiliza del bloqueo a los partidos francófonos por rechazar “las reformas sensatas que son imprescindibles en Bélgica” y por negarse a una inaplazable reducción del gasto público. Los democristianos flamencos (CDV), segunda fuerza política en Flandes, se alinean con la NVA y consideran inviable un acuerdo que margine al gran vencedor de las elecciones de junio.

El líder de la NVA, Bart de Wever, en una entrevista en la revista alemana Der Spiegel acaba de definir a "Bélgica como el enfermode Europa" y compara a los francófonos con drogadíctos por su dependencia de las "trasfusiones financieras". Estas declaraciones incendiarias han desatado la ola habitual de condenas francófonas y han enrarecido aún más el clima político del país.  

Ante actual falta de perspectivas de encontrar una salida a la profunda crisis política belga, algunos políticos históricos francófonos, como Jules Gheude, advierten que debe asumirse la realidad de que “Bélgica no tiene futuro” y que los actuales líderes francófonos se autoengañan al pretender que el bloqueo es fruto de la intransigencia de la NVA y no comprender que Flandes camina hacia su autoafirmación como estado propio.

Estos mismos políticos francófonos históricos consideran también que es inviable económicamente el famoso “Plan B” de los actuales líderes para crear una federación Walonia-Bruselas en caso de fractura definitiva de Bélgica y que la única solución para la comunidad francófona sería su integración en Francia.